Epifonema, alabanza,
exaltación exagerada de alguien o de algo. // En Atenas, los magistrados eran
elegidos por aclamación. Los
senadores romanos aceptaban una proposición por aclamación cuando se inclinaban
al lado del proponente. (...) Las aclamaciones
pasaron al teatro en tiempo de Plauto. El actor que ocupaba la escena al
final daba la señal de los aplausos con estas palabras: Valete et plaudite. Nerón llevó estas aclamaciones a los circos y a
los espectáculos deportivos. //
Literariamente, aclamación significa
unanimidad. (EDL)
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