Antiguas
fiestas dedicadas a Baco, que constituyen uno de los más remotos antecedentes
del teatro. De un carácter casi bárbaro, se celebraban principalmente en
Atenas, acompañadas de demostraciones populares, que evocaban dramáticamente
las aventuras del dios. Las bacantes cantaban y bailaban licenciosamente
alrededor de las dos víctimas abrasadas sobre un altar en honor de Baco.
Víctimas humanas, al principio; reemplazadas luego por dos machos cabríos. De
las danzas circulares y violentas salían los más hermosos cantos ditirámbicos.
De las agrionías dramáticas y sugestivas nació la tragedia. Pero tales
ceremonias, mitad dramáticas y mitad pastorales, persistieron fuera de las
ciudades populosas, en las aldeas y en los lugarejos. (EDL)
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