(de agon-onos: certamen, lucha) m. (Hist. de la Lit.) Festividad pública
celebrada periódicamente en la antigua Grecia, de carácter estatal y religioso
y de gran importancia social, en la que se realizaban competencias de carácter
gimnástico (carreras, luchas cuerpo a cuerpo, lanzamiento de jabalina y de
disco, pentatlón) e intelectual y artístico (concursos lírico-musicales y
dramáticos). Los ganadores de dichas competencias se hacían acreedores no solo
a premios materiales sino también, y sobre todo, honoríficos. Los romanos
introdujeron estas fiestas, pero en Roma nunca fueron populares ni tuvieron el
carácter sagrado, de unidad espiritual entre los pueblos que tenían en Grecia.
// 2. (Ret.) En el drama griego, tanto en la tragedia como en la comedia,
debate entre dos personajes de la acción en el que cada uno sostiene
vehementemente un punto de vista totalmente opuesto, sin llegar a ponerse de
acuerdo. Por sus características formales, el agón puede ser estíquico, cuando el personaje
enunciador cambia cada verso o pocos versos; o antilógico, cuando se enfrentan largas rheseis o tiradas monológicas, a cargo de dos o tres enunciadores
diversos. Según la época, el género (tragedia o comedia) o el dramaturgo, el
agón puede tener lugar entre: a) un actor y el coro; b) dos actores; c) dos
semicoros; d) tres actores. Pero el agón puede ser también interno, esto es, darse en un mismo personaje; por ejemplo, la
lucha que se produce en la conciencia de Medea (de la tragedia homónima de Eurípides,
versos 1021 a 1080) cuando considera la posibilidad de dar muerte a sus hijos.
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