Transposición de las letras de una palabra o un nombre
que, mediante una distinta combinación, forma un nuevo vocablo. Por ejemplo:
Roma / amor. La composición del anagrama exige que la nueva palabra o frase sea
ingeniosa e inteligible y cambie el sentido del vocablo original, ya sea para
otorgarle connotaciones positivas o negativas. Se suele ofrecer como ejemplo de
anagrama el que resulta de un supuesto intercambio verbal entre Pilatos y
Jesús. A la pregunta del primero: quid est veritas? (“¿qué es la verdad?”), Jesús
respondió: Est vir qui adest (“Es el
varón que está aquí presente”). Otro
ejemplo es el de Licofronte –que vivió en el siglo III a. C.–, quien transformó
el nombre de Ptolemaios, Tolomeo, en
la expresión apomelitos, que
significa “miel”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario